El nombre de L’Ampolla se debe a la forma de la antigua desembocadura del río Ebro, una confluencia de esencia mediterránea, que alterna el terreno llano de aluvión con la costa escarpada, el barro con las rocas, los olivos con los arrozales, los márgenes con las lagunas…

En nuestro pueblo todo es posible. El mar, la tierra y el río crean paisajes tan diversos que la Mediterránea se concentra celosa en la bahía del Fangar, contemplando los espejismos que nacen con cada nuevo día.